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David tiene
una marca
(de éxito)

y desea
una publicidad
exitosa
(y digna)

LA MARCA DE DAVID

Solo una agencia de publicidad supo aconsejar a David.

EN PRINCIPIO, UNA TEORÍA

A diario y en todo el mundo, millones de personas juzgan a las empresas a través de su publicidad.

Si el beneficio social y económico de la publicidad se extendiera a esas personas, la presencia publicitaria de las empresas y las marcas se dignificaría.

La empresa utiliza la publicidad dentro de planes de comunicación claves para su expansión y supervivencia. Todo espacio destinado a la exposición de contenido publicitario se propone beneficiar a la empresa mediante el cumplimiento de sus objetivos: aumento de ventas, penetración de marca, liderazgo de mercados, … La publicidad digna persigue beneficios similares; si bien, de manera voluntaria, su influencia mejora la vida de las personas.

SIGUIENDO CON LA TEORÍA

La publicidad se esfuerza por encontrar estrategias y argumentos que la ayuden a superar la desatención social.

En un entorno de incertidumbre sobre la eficiencia de las acciones publicitarias, la publicidad digna vence el desinterés o el rechazo del público a la vez que favorece el aprecio social de la marca.

Digan lo que digan los publicitarios, la fidelidad continuada hacia la marca requiere una situación de equilibrio: tú ganas, yo gano. No basta con que las marcas enamoren a los consumidores. La infidelidad siempre nos tienta.

El aprecio hacia la marca es un concepto razonable de atención mutua en una situación de equilibrio: tú me reconoces, yo te reconozco. La respuesta favorable a la implantación de una campaña basada en publicidad digna emana de la repercusión positiva que esta produce en las personas. A cambio, las personas dirigen su atención, reconocen la existencia de la empresa y la admiten en una mutua relación de aprecio.

FIN DE LA TEORÍA

Con el paso del tiempo, las empresas necesitan dirigirse a la sociedad mediante acciones de publicidad digna.

Una vez implantada en el mercado, el aprecio social será el activo más sólido de una marca.

Sin necesidad de acudir a grandes presupuestos, con implantaciones de extensión y duración reducidas, la publicidad digna es un modelo de comunicación disponible para la empresa que desea establecer con el público una relación duradera basada en el aprecio y el beneficio mutuo. A corto plazo, la publicidad digna eleva la valoración social de la empresa; a medio y largo plazo consolida el vínculo con el cliente y proporciona a sus marcas una identidad donde las personas se reconocen.

El beneficio para las personas proveniente de una publicidad digna puede alcanzarse con propuestas muy diferentes, tantas como las marcas y las agencias de servicios publicitarios sean capaces de imaginar. Bastará que ambas presten atención a la sociedad para descubrir entornos y situaciones donde aportar la capacidad, la innovación y el progreso que caracteriza a la empresa actual.

PUBLICIDAD DIGNA Y EMPRESA DIGNA
La empresa consigue o pierde la dignidad que su publicidad traslada

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